ODALIANA "D". (DE LA POÉTICA DE CARLOS IGUANA)

ESTE ENSAYO, ESTE PEQUEÑO GRAN HOMENAJE A LA FIGURA DE CARLOS IGUANA , TUVO QUE SER PUBLICADO EN PAPEL, DE LA MANO DE ADOLFO MARCHENA, CUANDO ÉSTE FORMABA PARTE DE LA EDITORIAL BASSARAI (DE HECHO FUE FUNDADOR DE LA EDITORA).
ERAN DÍAS DE EFERVESCENCIA INDEPENDIENTE. DE LUCHA CONTRA LAS GRANDES EDITORAS-INDUSTRIA. HOY DÍA SIGUEN MUCHAS AHÍ, ARREMETIENDO CONTRA LOS GIGANTES QUE TAN SÓLO SON MOLINOS, FABRICANTES EN SERIE, SIN NINGUNA ÉTICA, SIN OTRA VOCACIÓN QUE LA DE MEDRAR EN LO ECONÓMICO. BUENO, ASÍ HA OCURRIDO CON TODA FORMA ARTÍSTICA.
PARA BIEN Y PARA MAL LLEGÓ INTERNET Y FAGOCITÓ TODO AQUELLO. CIERTO. AHORA LA EXPRESIÓN ES MÁS DEMOCRÁTICA Y LIBRE Y TODO EL MUNDO PUEDE EXPRESARSE SIN CORTAPISAS DE NINGÚN TIP0.
ASÍ QUE POR UN LADO TENEMOS EL "TODO VALE" Y POR OTRO LOS BEST SELLERS O LITERATURA-ESCRITURA DE PURO ENTRETENIMIENTO. NO SE DEBE AHONDAR, NO GUSTA PENSAR NI QUIÉN PIENSA. ES SOSPECHOSO. Y MUY PARADIGMÁTICO.
BIEN. ERA EL AÑO 2002 Y AHÍ QUEDARON TODA UNA SERIE DE NARRADORES Y, SOBRE TODO, POETAS DE CALIDAD. DISUELTOS, OLVIDADOS... MUCHOS TIRARON LA TOALLA Y SUFRIERON GRAVES CRISIS. OTROS, COMO EN EL CASO DEL POETA QUE HOY NOS OCUPA, AGUARDARON A QUE CESARA SU TORMENTA INTERIOR; SU BLOQUEO, Y AHÍ ESTÁN, RESUCITADOS DE SUS CENIZAS, YA EN PIE.
MIL GRACIAS A ADOLFO MARCHENA POR CONTINUAR Y POR HABER DADO A CONOCER A ESOS CREADORES, COMO ÉL, AGITADORES CULTURALES, INDOMABLES.
NO. CARLOS IGUANA NO HA DADO SU BRAZO A TORCER Y AQUÍ ESTÁ, VIVO Y COLEANDO Y CON MIL SORPRESAS POÉTICAS QUE QUIZÁ YA NADIE ESPERABA. PERO LA SUERTE SE HA PUESTO AHORA DE SU LADO. LA SUERTE, ESE PALABRO INDIGNO, O MUCHO MÁS QUE ESO. EL TIEMPO Y LAS MODAS NADA PUEDEN CONTRA SERES COMO ÉL. Y SI NO, AL TIEMPO.
INÉS FONDEVILA. BARCELONA, 2010.
+

Odaliana
Santa Lucía 13, 4º D
09200 Miranda de Ebro. Burgos
COLABORAN
Eli Tolaretxipi, Vicente Muñoz Alvarez, Julián Alonso, Carmen Ibáñez, José Antonio Sáez,
Portada:
Adolfo Marchena
NUMERO D
CARLOS IGUANA. Un poeta sin destino
A mi regreso de Plasencia viví unos momentos de hastío e incertidumbre que tal vez todavía perduren, si bien no hay nada como el olvido, que llega sin avisar para devolverte a la placidez, al ensueño. Y reemprender, de nuevo, la tarea de la vida. A pesar de los minutos, las horas son caprichosas sumas de productos alterados. Los escritores somos ánimas que buscamos el encuentro con nosotros mismos. La fusión del cuerpo con el alma. Y para ello somos capaces de cualquier cosa. Prostituirnos, falsearnos, babearnos, destrozarnos. Los no escritores son aves de rapiña que se masturban delante del espejo, atrayendo fuegos fatuos para la incertidumbre de un momento no vivido. Nuestros momentos son necesarios. SIEMPRE. Por encima de religiones, de políticas, de economías devaluadas, de sentencias a la hora del café del funcionario. Si me dijesen que mi vida se consume y que un minuto me resta antes del último suspiro diría: POESÍA. Y algo más que ahora no desvelo.
Conocí a CARLOS IGUANA por el año 96 ó el 97. Tal vez fuera en el 95. Eran tiempos plácidos. Entonces dirigía Factorum. Me refiero a mi, a la revista. Porque él, Carlos, participó en la antología del tercer número -que luego resultó ser el último- dedicado a la poesía al desnudo. Bellos tiempos en que nos desnudamos ante el mundo. Y sin embargo, duró tan poco. Entre autores existe química, a menudo. Entre Carlos y yo la hubo. Seguimos carteándonos y telefoneándonos desde entonces.
Sus cartas son contundentes, necesarias. La sociedad muchas veces se mueve a golpe de timón equivocado. A golpe de timón de así son las cosas, prosigamos, adelante. Carlos muestra en todo su quehacer literario la entereza y el coraje. A pesar de las barreras que sorteamos cada día, y cada carta suya me hace suponer que nos movemos en mundos extraviados, en mundos irreales. Su energía es la magia desconocida que le mueve por requiebros de conciencia y, a veces, espasmos de locura. La magia de Carlos significa que nunca se detiene. Pese a todo. A políticas incorrectas, a poetas imberbes que reclaman su triunfo más allá de las pasarelas, a impuestos indirectos nombrados bajo epígrafes gubernamentales.
En su última carta me dice: A veces me siento Mr. Hyde. Hay un tío dentro de mí en una tópica pero real lucha interior. De niño entendí muy bien esa novela, lo mismo que la Metamorfosis o Así hablaba Zaratrusta.
Yo no sé muy bien qué ronda su cabeza, por mucho que lo intente. Ni es necesario. Su cabeza es el mundo de los cuentos infantiles y los cuentos eróticos y los cuentos filosóficos que siempre quisimos escuchar pero nunca tuvimos el valor de hacerlo.
Esta letra D Odaliana es un homenaje a un autor de sangre y coraje, de vida y muerte, de olvido y sentencia, de música y silencio. Aquello que tememos es nuestra propia inercia, el sentido opaco al sentimiento que nos derriba. Me guardo sus intimidades. Ya vendrán otros tiempos donde ninguno de nosotros estaremos. Y entonces, tal vez, seremos historia.
Adolfo Marchena
Todos los poemas que se publican en Odalina D pertenecen al libro inédito Inquietante Mantra (1996-2002)
CARLOS IGUANA
Una biografía.
Nací en Barcelona, en 1967, un 21 de julio. Muy pronto empecé a sentirme raro (seguramente cuando empecé a sentir-me): una personalidad oculta actuaba en mi. Oía voces, tenía alucinaciones y terrores nocturnos. Y un gran pesar, una gran melancolía que me hipersensibilizaba y me obligaba a ser "diferente" ante los demás. No me gustaba el contacto humano. Me sigue ocurriendo, aunque ahora sólo con los hombres; las mujeres son "distintas", aunque muchas ya no lo saben y se esfuerzan en imitar la peor miseria masculina.
Pues eso, toda mi infancia fue repulsiva: esclavizado por circunstancias interiores y exteriores. Por unos padres neuróticamente severos y por otros padres, éstos los Escolapios. Muy pronto fui consciente de que aquello (todo) no iba conmigo y de que si deseaba huir de la locura cotidiana debía reafirmar mi "distinción" y "distancia".
Así nació "el otro", un personaje en parte real, en parte creado, que hablaba conmigo en mi mente y que no era otra cosa que el inconsciente, aunque yo, entonces, desconocía su alcance. Así, ante los malos tratos, ya fuese en la escuela o en casa, "el otro" me desconectaba de la realidad y me permitía soñar despierto.
Claro que todo aquello me condujo de cabeza al psicólogo. Fue entonces cuando me interesé por la literatura, hacia los diez u once años. Primero fue Ana María Matutes, más tarde Cortázar, luego Kafka (ya hacía los 16), y Nietzsche, Baudelaire, Rimbaud... Empecé a escribir poemas; en parte los escribía yo, en parte "el otro". Y a colaborar en un fanzine, en 1984, Lubric Cronic. También en la radio libre Radio Pica, donde más tarde conduje el programa literario Historias e histerias (89-90). Pasé por varios psiquiatras, consumí todo tipo de drogas y... Toqué fondo. Fui consciente de que sólo a través de la poesía podía entenderme con ese "otro" que no era otro que yo. Bukowski y Panero me guiaron.
En 1994, Libertarias publica Playa de Bonsuccés, poemario de poesía formal y visual, coordinado por Gustavo Vega, donde participo.
Colaboro en diversas revistas (y revistillas) literarias, como Vacío, El vendedor de pararrayos, ERGO (Universidad de Las Palmas), Alabastro, Calicanto, Annabel Lee, Palimpsestos, Fábula 5 (Universidad de La Rioja), etc.
Se edita la grabación poético-musical Succión Congelada (95).
En 1995 conozco a Leopoldo María Panero, en Mondragón, y de ahí nace De cómo Peter Pan fue recluido en el manicomio de Mondragón, biografía-entrevista, premiada posteriormente, en marzo del 98, en la revista cultural-rock RUTA 66, pasando a colaborar regularmente en dicha publicación.
En 1996 creo Ediciones Sin Retorno, junto al escritor Sebas Quiroz. Al amparo de tal, fructifican recitales, conferencias, tertulias y homenajes a poetas.
Aparece la edición Catálogo de Alteraciones y el libro Succión Congelada (Carlos Iguana)/Anatomía de la desesperación (Sebas Quiroz), prologado por José Boix. Aunque este último libro es bien acogido y recibe buenas críticas, pronto caemos en la cuenta de que sin una infraestructura fuerte y dinero no hay nada que hacer.
Participo en varias antologías, entre ellas Factorum y Factorum/Poesía al desnudo, conducidas por Adolfo Marchena y la Editorial Bassarai (1996).
Enric Casassas, poeta, prologa mi libro Inquietante Mantra, en 1998, que no doy por concluido hasta principios del 2002 (96-02).
A partir de 1998 coordino varios Talleres Literarios, pasando más tarde a centrarlos, exclusivamente, en poesía.
Asimismo organizo diversos recitales poéticos y poético-musicales, en Centros Cívicos y Galerías de Arte.
Codirección del programa literario A este lado de la tumba, en Contrabanda F.M. (1999-2000).
En 1999, Ediciones Sin Retorno publica Asilo, antología poética del ámbito español, muy bien acogida y con más calidad que medios.,
En preparación un libro en prosa poética y la cada vez más cierta sensación de que sólo la poesía (fuera y dentro) da sentido a la vida. Y a la literatura... Y a la filosofía... Y a la música... Y al arte pictórico... Y al cine...
Carlos Iguana
POEMAS SELECCIONADOS Y COMENTADOS POR:
ELI TOLARETXIPI
VICENTE MUÑOZ ALVAREZ
JULIÁN ALONSO
CARMEN IBÁÑEZ
BUSCANDO EL SUELO
Una gota de miel
cayendo por la pared
es una contraseña
dejándose llevar,
buscando el suelo
La gota lame la pared
y es lamida por ésta.
ELI TOLARETXIPI
"¿POR QUÉ QUERRÍA LA GOTA BUSCAR EL SUELO?
¿POR QUÉ NO QUEDARSE PEGADA A ESA ANCHA ESPALDA
QUE ES LA PARED?
¿POR QUÉ NO QUEDARSE, DETENIDA, EN SUS POROS
ABIERTOS?
LA GRAVEDAD, EL MOVIMIENTO, EL TIEMPO, EN DEFINITIVA,
LA CAÍDA AL SUELO: ESE LUGAR AL QUE CON MAYOR
O MENOR CELERIDAD NOS PRECIPITAMOS"
GRAN PÁNICO SUR
Tu Gran Pánico está situado
en el lado de la negación.
Estás en el lugar equivocado;
estás en el lugar incorrecto
Estás en el lugar cadáver
y quieres venderme orugas muertas
Intentas convencerme
reptando sobre ellas
Hay algo que me dice;
hay algo que dice
que existe un lugar equivocado
en tu Gran Pánico Sur
El telón ha caído ante ti
El teatro es la respuesta
a los pájaros que vuelan
Que vuelan día y noche
sin decir nada y vuelan en círculo
porque no saben su nombre
Y así todo lo saben, sin decir nada
Están en el lugar correcto.
VICENTE MUÑOZ ALVAREZ
En el lado de la negación, en el lugar equivocado, incorrecto, hipnosis desde Gran Pánico Sur. Lugar de los caminos muertos, del vacío, del absurdo, de la confusión: la Tierra del Instante Helado. Zumban siniestras, lúgubres, las alas de la polilla calcinándose en la luz. Y tantos insectos. Frío y caliente. Ardiente y frío. Y los coches vacíos, ominosos, rugen sobre el asfalto de Gran Pánico mientras el Buda entona su obsesivo mantra y una hierática iguana le observa con ojos vidriosos desde el otro lado.
Donde se congela el verbo.
Donde nace el vértigo.
Donde se agitan, confusamente, las sombras.
Inquietante y oscuro.
A mi amigo Carlos y su Gran Pánico Sur.
UNA PERCEPCIÓN HECHA JIRONES
(FERVIENTE RENACER)
Esquinado estoy
vislumbrando ese amago
que es tu nube,
que eres tú:
Una percepción hecha jirones
Plagio de actriz moribunda
la belleza se agazapa
tras histriónico desmayo
en un vaho triste
bajo tu frente:
Rimel corrido
Y verte caer, aquí,
elegantemente lenta,
como témpano en el mar,
como lluvia equivocada,
ignorante del tiempo;
de un tiempo
que irá nublando
Verte caer, aquí,
en este sin lugar,
tan helado, sin tiempo:
Ferviente renacer
de unos vestigios
que ya son tuyos.
JULIÁN ALONSO
La poesía de Carlos Iguana tiene la nada desdeñable cualidad de inquietar a quien la lee.
No se abarca su sentido último de una sola mirada, como quien cruza una calle y conoce de antemano el punto exacto de la acera donde va a terminar llegando.
Sus versos son un periplo entre lo que es y lo que se va perdiendo y eso es lo que sucede particularmente en este poema. En él, Carlos Iguana actúa como testigo de la descomposición, viendo desde la distancia de su punto de atento observador el aspecto cambiante y etéreo -"percepción hecha jirones"- de una realidad vital que por momentos se desmorona al mismo ritmo que la belleza va desapareciendo -"se agazapa"- de un rostro antes bello y que ahora es sólo, hermosa imagen que nos regresa a la nueve de la primera estrofa, una "vaho triste" que deja adivinar lo que el rimel trata de esconder.
Contundente metáfora, que ahonda más en las heridas, en el dolor que sin duda siente el poeta trascendiendo de su papel de mero espectador cronista, la del verso "como témpanos en el mar", porque el hielo, como la belleza, poco a poco se va disolviendo para incurrir en el territorio uniforme de la monotonía sin conciencia del tiempo, sin saber exactamente cuándo.
Asistir al naufragio de un presente intemporal y frío -"helado y sin tiempo"- como una pequeña muerte de la que sin embargo se salvan los últimos restos del naufragio: "Ferviente renacer / de unos vestigios / que ya son tuyos".
EL HUMO DE LAS COSAS
(DUENDE)
A Miquel Barceló
Porque cuando te alejas
yo soy tu sombra
Y es que en el humo de las cosas
es donde permanece intacto
el ahora
Y cuando marchite la flor
la tierra abrazará la paradoja.
Su paso por el mar incierto
Trágicos cuerpos
Bocanadas de aire
cómplices en la impotencia
Entonces,
la música se pensó
en función
del espacio.
CARMEN IBÁÑEZ
LOS EMPERADORES SON COMO NIÑOS
A un poeta no lo entiende ni Dios, tengo una prueba: David Lynch es un poeta.
No será entonces casualidad que la poesía no se pueda tratar en términos de entendimiento, de esto no me cuadra o de esto no tiene ni pies ni cabeza. En estos bailes de lengua, evidentemente se trata de otra cosa. Se trata de otra cosa y sin embargo sería muy pobre afirmar que todo vale. Aunque se escape de la lógica, se meta en el terreno de la contradicción, el endiabladamente extraterrestre campo de la percepción, de la sensación, para la poesía todo vale, sí señor, pero curiosamente con eso no basta.
Desde muy atrás se ha relacionado la poesía con la manía, entendida como locura, visión, revelación. De la visión maniática se pasa a la dialéctica, luego a la retórica y a partir de aquí toda una serie de lamentables derivaciones para desembocar en el famoso discurso racional y el mundo de la teoría. Obra que, por otra parte y a veces pienso, parece haber salido de la peor depravación mental.
Demasiado tarde para negar que dos excelentes poemas de Carlos Iguana me están haciendo el apaño para caer en la tentación (y encima tener excusa) de algo tan obsceno como hablar sobre la acción poética, ese jugoso misterio, partiré, pues de dos aspectos fundamentales a la ora de crear: lo que se ve y lo que se dice.
Lo que se dice no sale de dentro sino que entra de fuera. Paradójicamente, quien aborrece la escritura no solamente escribe, sino que permite reconstruir eso que la escritura ha abolido por medio precisamente de ella misma: la visión.
En mi opinión todo esfuerzo y todo intento poético se lo crea uno para INDICAR (Jamás Expresar) una cosa que no se puede decir, porque se ve; es visión, no dicción.
Lo que se dice, y volvemos a la paradoja, -esa misma que abrazará la tierra-, se alimenta de lo inenarrable. Decimos a partir de lo que no se puede decir.
La poesía, es decir la manía, la visión, la locura, en su matriz están aportando una revelación, algo así como haber visto, por ejemplo, como nos casan las cosas contrarias, el coexistir y de las cosas imposibles de estar dándose a la vez y que a pesar de todo coexisten y se dan. Todo un enigma. Sería entonces la escritura la que permite replantearse el enigma, ir al fondo del asunto, a los diversos sentidos de la visión.
Se podría pensar, a lo mejor, que es más puro enloquecer que hablar. Yo no digo nada, pero para poder decir "locura" hace falta no estar loco, y esto va para todos los poetas, sin que sea mi intención caer en la conocida burrada del "lo que pasa es que era demasiado lúcido".
En cualquier caso, se esté hablando del dramón del tiempo, de la lucha contra el olvido, del estercolero municipal o del pimpollo que está en la barra, escribir, y más concretamente escribir poesía es una necesidad racional, y su hilo conductor nos está hablando, por debajo, muchas veces, precisamente de la continuidad, contra el carácter fragmentario, inconstante y tan poco de fiar como de nuestra vida inmediata.
En la poesía se reúnen los caracteres incompatibles, los mismos que en la vida real se nos andan separando; el poeta, o mejor visto, su memoria, están aquí contra el olvido, para recordarnos, por ejemplo, que la belleza y la muerte proceden de una misma acción.
Emperadores de lo inenarrable, como Carlos Iguana, nos demuestran otra vez que, como bien nos decía cierto alemán, Las palabras bordean todavía lo indecible, o lo que es lo mismo: estos romanos están locos.
JOSÉ ANTONIO SÁEZ
HOJAS CAÍDAS
(Ante el libro Inquietante Mantra, de Carlos Iguana)
Me pide Adolfo Marchena unas líneas para el número de homenaje a Carlos Iguana que prepara desde su revista Odaliana. Mi deseo de complacerle, aun dentro de las limitaciones propias, me llevan a esto que considero casi un atrevimiento por las dificultades que, he de confesar, me plantea. Tengo ante mí una copia de ordenador del libro Inquietante Mantra, de Carlos Iguana, con un breve prólogo en catalán y castellano de Enric Casassas y dedicado, significativamente, al escritor Frank Kafka.
Yo diría que se trata, en efecto, de una obra inquietante, si no desconcertante en cierto modo. Al conducirse por ella, uno tiene la sensación de vadear un río de aguas inseguras, un terreno deslizante o pantanoso donde no resulta nada fácil la adherencia. Mi primera tentación ha sido escribir a Adolfo Marchena desestimando su amable invitación a escribir estos folios, pues ni siquiera conozco al poeta sobre cuya obra se me pide que hable. Mas he aquí que me he lanzado al ruedo, quizás con osado atrevimiento y sin descartar el fracaso que pueda sobrevenir a esta tentativa o intento de malinterpretar unos textos nunca fáciles para mí.
Advierto, en primer lugar, en este libro una necesidad de escribir, si no una invocación a la poesía como terapia psíquica o sicológica. La abundante fauna de animales y animalillos que deambulan por los textos de esta obra parece apuntar a un submundo onírico y visionario que conduce a la mente sumida en un delirante desasosiego por unos vericuetos de difícil interpretación para quien no conozca de cerca, creo, al autor y las coordenadas por donde viene transitando su poesía. Por lo demás, el poema cae en vertical como las hojas del árbol en otoño, como el águila cae sobre la presa oteada desde lo alto o como la lluvia cae sobre la tierra atormentada por la sequía. Como un náufrago o superviviente seriamente tocado por la vida, como el soldado que apenas si acierta a cubrir con sus manos las heridas para contener la abundante hemorragia provocada por la metralla enemiga y casi como el que ya no espera nada ni cree en milagro alguno; parece resonar la voz que brota desde estos versos de la metamorfosis. Más he aquí que el lenguaje se nos muestra usado con personalidad bien definida y las metáforas tienen el sello del estilo que caracteriza a su autor. Una arquitectura de palabras que se entrelazan con singular oficio para abundar en el extravío interior.
Formalmente dividido en tres partes, cuyos títulos son "Insectos (Verbo)", "En proyección (Moscas Extrañas)" y "De sombras (Luz)", los textos de este libro están fundamentados en la experiencia personal e incluso en una percepción singular de la realidad, en una visión a veces deformadora o distorsionadora del mundo circundante. Destellos luminosos, ráfagas de luz dejan entrever en la niebla restos de material quemado, cicatrices, la voracidad del tiempo, sombras sobre el acantilado: "Algo se mueve, serpentea/ al compás de lo que respiras/ Existe una relación incestuosa/ entre la belleza y el dolor/ Te preguntas quién eres/ Me preguntas qué son los sueños/ A veces sangran los sueños/ Y ni son fantasmas ni sueños;/ son sueños y fantasmas,/ y lo que se oculta detrás(...)" ("La belleza y el dolor", p.26). Paradojas, antítesis, quiasmos para expresar un discurso de la contradicción interior, de la desazón y el desasosiego.
Por muchos aspectos me parece ésta una poesía que asoma a la marginalidad en ese discurso nada acomodaticio, tanto por lo conceptual del mismo como por la forma en que es expresado y conducido. Los textos de Inquietante Mantra, que en algo tienen también que ver con el surrealismo, el mundo onírico y el esoterismo muestran el latido existencial de un hombre, de un poeta y de una vida que se debate entre el ser y la conciencia amenazante del no ser. Eros y thanatos: una dualidad de contrarios, de sentimientos y emociones en efervescencia y difícil armonización; si no en desequilibrio. La poesía aparece así en el horizonte de la vida como un territorio de búsqueda y encuentro en la libertad que enfrenta al hombre consigo mismo, en la desnudez y frente al abismo del ser.
CINCO POEMAS
PALABRA
(NO FINAL)
Sigilosamente murmuras
con luz mortecina
Como inquietante mantra
en la penumbra
No te tienes
en pie,
pero te mantienes
de pie
Con soberbia de borracho
de nariz rota y labio partido:
En pie
cayendo
Se te oye llegar (lejos y oscuro)
con trágica arrogancia
de playa desnuda
cuando es invierno
Cuando las olas
son un rumor
O distante
O frío
Como viento
o como rumor
de olas y gaviotas
que se aferran
al aire
o a nada,
llegas
Como un grillo (otra vez)
insistes, persistes,
te amamantas (del Verbo)
con la recurrencia de la noche
que algo espera.
NO MÉTRICA DE PARÁMETROS
Estallan, explotan
cristales de la ventana cerrada
Es así
no porque deba serlo;
porque así es
Golpes de aire
se impregnan
de nada o palabras;
habitan en la mano
que no hace preguntas,
responde sin miedo:
No articula métrica
de parámetros mímica
o matemática estéril.
LA OFRENDA
Y tú sonríes,
todo piel, carne, sangre;
todo tan cálido y palpitante
Y sé que podría,
podría perderme, hundirme,
ahogarme en tu mirada,
porque no sé quién eres
mirándome en el espejo.
ESTACIONES TERMINALES
Los ves caminando
(nos vemos) por estos
engendros que llamas
calles
Yo seré ella,
la puta,
y los hombres enteros
que se quedan
a medias
Boquiabiertas,
éstas, las calles,
los engendros,
las estaciones terminales.
VIVENCIA
Respondiendo a la llamada
Sin llamar al portal
Derribando el permiso
a golpes sordos
No, Nietzsche,
los poetas no dicen
vale la pena
vivir,
los poetas
sólo
viven
Ser alquimista
en este sentido,
es tenerlo.






carlos-iguana dijo
SÍ, MIL GRACIAS A ADOLFO MARCHENA, A QUIÉN LE DEBO SU HOMENAJE; ES DECIR, UN "ODALIANA" PARA ÉL. QUE LO TENDRÁ.
UN FUERTE ABRAZO.
24 Enero 2010 | 11:50 PM